martes, 10 de agosto de 2010

Enrique Dans: conectividad y vacaciones

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En La Voz de Asturias, hablando de conectividad y vacaciones

(publicado en el Blog de Enrique Dans)

Bernaldo Barrena, de La Voz de Asturias, me llamó para preguntarme por mis hábitos de uso de tecnología y conectividad durante el parón vacacional, y hoy utiliza algunos de mis comentarios como contrapunto a otras opiniones en su artículo titulado “Nunca viajaré sin mi portátil“.

En mi caso, durante las vacaciones mantengo el hábito de la lectura de feeds prácticamente inalterado, tal vez incluso dedicándole algo más de tiempo a la lectura relajada en lugar de la habitual lectura funcional. Mantengo el blog activo, aunque desaparece prácticamente el trabajo de escribir artículos para otros medios, lo que relaja considerablemente la presión de fechas de entrega. Desaparecen también, lógicamente, todas las obligaciones de la vida académica: corregir, mantener las clases online, o actualizar las diversas plataformas de mis cursos. Y con respecto a redes sociales o microblogging, pocos cambios: mantengo mi presencia en Twitter, Facebook o Foursquare, pero no me suponen un drenaje de tiempo, como tampoco lo hacen fuera del período vacacional: suelo actualizarlas desde el móvil, y no me ocupa más que algún minutillo suelto, aunque curiosamente muchas personas con las que hablo piensan que mi presencia ahí supone “estar todo el día colgado del ordenador”… nada más lejos de la realidad.

Mi tesis con respecto a las actitudes de rechazo a la tecnología e el tiempo de ocio es que se deben a la manera en la que los ordenadores se introdujeron en la vida de mucha gente: como una herramienta asociada al trabajo, y que por tanto, rechazan en vacaciones. Conozco muchas personas que mantienen una actitud del tipo “no quiero ordenador en mi casa” o “no me conecto en vacaciones”, cuando en realidad la tecnología y la conectividad sirve para muchísimas más cosas además de trabajar y supone una dedicación perfectamente razonable en tiempo de ocio. Ese reflejo disminuye notablemente en los jóvenes, que por lo general prefieren mantenerse completamente conectados en vacaciones: para ellos, lo normal es estar conectado, y las vacaciones no deben suponer una discontinuidad en ese sentido.

En mi caso, y en el de mi familia, estar desconectados supondría una fuente importante de estrés y de incomodidad. La conectividad es una parte normal de la vida, algo completamente aceptado. Simplemente, no se desconecta nunca, estar desconectado supone una anomalía indeseable, una molestia.

¿Y tú? Si estás leyendo ésto, lógicamente serás de los que tiende a no desconectar, pero… ¿cómo cambia tu uso de tecnología y conectividad durante las vacaciones?

sábado, 7 de agosto de 2010

‘Internet no es una red de ordenadores, es una red de personas’

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(Publicado por Unblogenred.es)

En el último boletín de red.es entrevistamos a Miguel Ángel Expósito, Director de Campus Party, que se celebra en Valencia del 26 de julio al 1 de agosto.


¿Cuáles son los objetivos de Campus Party?

Se resume en nuestro lema. “Internet no es una red de ordenadores, es una red de personas”. Volver a reunir a miles de jóvenes con talento para que compartan conocimiento, asistan a talleres, conferencias y actividades de formación con grandes ponentes y vivan una experiencia única. Ellos están redefiniendo modelos de consumo, de creación, de entretenimiento electrónico, en definitiva, el mundo de la nueva cultura digital.

¿Con el aumento de la banda ancha en los hogares es necesario ir a la Campus Party a jugar online o a descargar contenidos? ¿Sigue siendo la velocidad de conexión un reclamo?

Yo creo que venir a Campus Party a jugar o a descargar forma parte del pasado. En primer lugar, como dices, no es necesario con la banda ancha que ya tenemos en casa, y en segundo hay otros eventos que ofrecen exactamente eso. El nuestro dejó de ser una lan Party hace muchos años para convertirse en un encuentro de innovación, ciencia, tecnología y creatividad digital. Por supuesto que mantiene el espíritu lúdico, pero el acento está puesto en los centenares de horas de formación que ofrecemos y los ponentes con los que los campuseros pierden la distancia que pueden encontrar en otros foros. Aquí es habitual que los ponentes acaben integrándose en el evento y compartiendo inquietudes con los campuseros.

¿Cómo se financia un evento de este tipo que alberga hasta 6.000 asistentes?

Gracias al apoyo de instituciones públicas y a la confianza de distintas empresas que, incluso en tiempos complejos como estos, apuestan por nuestro evento. Unos y otros saben ver en Campus Party una oportunidad para comunicarse con jóvenes que tienen mucho que aportar, que entienden los nuevos códigos digitales en los que se mueven con naturalidad diariamente y que también forman parte de los nuevos sistemas de innovación abierta según sus perfiles.
 
¿Qué diferencia a Campus de otros eventos similares?
 
La consistencia formativa y la agenda de contenidos que se da durante la semana valenciana es la mejor prueba de ello y, sin duda, lo que nos diferencia de otros eventos. Personalmente, creo que aportan siempre, en tanto en cuanto sean encuentros donde poder disfrutar usos eficaces y creativos de la tecnología.

¿Que aceptación está teniendo un evento de este tipo nacido en España en países como Brasil, México o Colombia?
 
Muy buena. Son países en los que hacía falta un evento como Campus Party. Es emocionante ver cómo miles de personas recorren incluso miles de kilómetros para asistir y sobre todo participan de forma intensa en los contenidos del evento.

¿Qué diferencias o similitudes se perciben entre los asistentes a las distintas Campus?
 
La mayor similitud es que se trata de apasionados por la tecnología. Las diferencias son las habituales en países de culturas distintas, aunque yo lo que destacaría es que los campuseros acaban reconociéndose parte de una comunidad y compartiendo su pasión, saltando sobre estas diferencias para hablar un lenguaje común.

Campus Party Europa fue un evento diferente que requería un proyecto previo para asisitir como invitado ¿Que conclusiones se obtuvieron del evento?
 
La principal conclusión es que en Europa hay mucha gente con talento y ganas de hacer cosas en equipo, construyendo redes de trabajo. Y que eventos como Campus Party permiten que ese talento aflore y se muestre; en muchos foros se habla de innovación, en Campus Party Europa hemos demostrado esa innovación.
 
¿Qué actividades tienen mejor respuesta por parte de los asistentes?
 
Por un lado, la presencia de ponentes de reconocido prestigio internacional que, a veces, los participantes los consideran incluso sus "héroes" y ellos mismos acaban devolviéndoles la palabra y llamando "héroes" a los campuseros. Conversar, aprender e intercambiar experiencias con personas a las que admiran por su trabajo o logros. Por otro lado, funcionan muy bien los talleres formativos prácticos, en los que se puede aprender mucho acerca de cualquiera de las materias que conforman los contenidos temáticos de Campus Party.

¿Qué tendencias se han visto en las últimas ediciones de Campus Party?
 
Son muchas, porque en cada edición vemos cosas nuevas. Podemos mencionar, por ejemplo, la explosión de las redes sociales, que anticipamos hace un par de años; diversos temas en robótica, desde humanoides avanzados a robots asistenciales y su hiperconexión a Internet; fuimos pioneros en las observaciones remotas en Astronomía a través de Internet; hemos tenido creativos en diversas áreas que, mostrando sus trabajos, anticipaban cuáles serían las líneas maestras del audiovisual y el 3D; hemos trabajado con lenguajes de programación (como será el HTML5 este año) o plataformas de hardware como Arduino…

¿Que aporta a la sociedad un evento de este tipo?

Aporta, sobre todo, la posibilidad de poner en contacto mundos que raramente se relacionan. Es difícil encontrar un ámbito en el que, como sucede en Campus Party, se comuniquen los jóvenes innovadores, con grandes empresas, instituciones públicas y privadas e incluso el mundo universitario. De esta confluencia, sin duda surgen ideas, proyectos y aportes a la sociedad: aprender robótica, nuevos y buenos usos en redes sociales, compartir conocimiento sobre software y programación, y en general, de la unión de talento, creatividad y tecnología: innovación.

martes, 3 de agosto de 2010

Las redes sociales, el gran reto para las empresas

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Los 'social media' ofrecen a las firmas una información valiosa sobre los gustos y opiniones de los consumidores; el objetivo de las compañías es saber escuchar, entender el mensaje y aprovechar las oportunidades que brinda.


Guillermo Sánchez Vega - Madrid - 02/08/2010

Toyota eligió el mal camino en internet cuando recientemente se tuvo que enfrentar a los fallos en diversos modelos, tanto de su marca principal como los de su enseña de lujo Lexus. Según diversos expertos, la automovilística japonesa no prestó suficiente atención a las voces que demandaban más información y optó por no facilitar toda con la que contaba. A diario, las aerolíneas son objeto de numerosas críticas en diversos foros en internet por sus problemas operativos o por sus retrasos. Incluso la petrolera BP, envuelta en la mayor crisis institucional de su historia, podría limitar algo la brutal erosión de su imagen de marca a raíz del vertido en el Golfo de México si es capaz de mostrarse transparente y de comunicar de forma correcta sus esfuerzos por reparar el daño.

Un ejemplo reciente es el interés de Telefónica por entrar en el capital de Tuenti. Los casos empresariales son múltiples y, según los expertos, la realidad es la misma. La mala publicidad que se propaga a velocidad de vértigo por una red social puede ser más dañina para la credibilidad de un producto que una crítica negativa en un periódico.

Webs como Facebook, Twitter o Tuenti ofrecen a las empresas una información valiosísima de cómo se percibe su marca entre los consumidores, de cuáles son los efectos de su publicidad o de sus lanzamientos y sobre qué cosas han de mejorar si quieren permanecer en el mercado. "El consumidor tiene el poder en la actualidad", asegura Alejandro Navío Berzosa, consejero delegado de NCA & Asociados. "Está más que aceptado que es más importante lo que puedan decir de ti que lo que digas tú mismo".

"Las redes sociales no suponen únicamente un camino para incrementar las ventas", apunta Rafael Bonelly, director de estrategia digital y marketing social de la agencia. "De hecho, ese objetivo hay que lograrlo de forma indirecta", explica. "Va mucho más allá, es un cambio fundamental en la forma en que las empresas han de afrontar su manera de hacer negocios".

"Esto no es una moda", declara en el mismo sentido Enrique Dans, profesor de Sistemas de Información en IE Business School. "Dentro de 20 años puede ser que ya no exista Facebook, pero habrá otra red social en la que se junte la gente". Alison Fennah, directora ejecutiva de la EIAA (siglas en inglés de la Asociación Europea de Publicidad Interactiva), aseguró que estamos "en un momento de transición, donde el significado del marketing interactivo es cada vez más amplio".

Así, en opinión de los expertos, las redes sociales obligan a las empresas a cambiar sus estrategias promocionales. "Somos cada vez menos sensibles al bombardeo publicitario tradicional", apunta Enrique Dans. "Cada vez más, muchos potenciales consumidores prefieren informarse sobre las virtudes de un producto en la red, consultando a foros o a gente conocida. "Cada usuario de las redes se ha convertido en un medio de comunicación en sí mismo", añade Bonelly. De esta manera, en su opinión, las empresas "son grandes generadores de contenidos" y los internautas son espejos que pueden servir de amplificador.

Para dar cuenta de la importancia que va cobrando esta realidad, el ejecutivo de NCA añade, a modo de ejemplo, que Pepsi decidió recientemente no invertir más en promocionar su marca en la Superbowl -el partido final de la National Football League, el principal campeonato profesional de fútbol americano en EE UU- y dedicar esos fondos a desarrollar su imagen de marca en las redes. La automovilística Mercedes Benz se ha puesto manos a la obra y está aprovechando el potencial que le ofrece internet, desviando también recursos de los medios tradicionales hacia las redes.

En opinión de los directivos de la agencia, las marcas no se pueden limitar a lanzar los mejores productos posibles. Además, "han de establecer un diálogo constante con los consumidores, para poder así satisfacer sus deseos y ser más responsables". De esta manera, NCA establece cinco recomendaciones a las empresas para que saquen partido de los social media. La primera es prestarle atención al fenómeno y escuchar a los consumidores, lo que, "además, es gratis". En segundo lugar, también hay bajar al ruedo y "dialogar" con los consumidores. "Se acabó la unilateralidad", explica Navío. "La comunicación debe ser multidireccional". Cada duda expresada en la página de la empresa o en un twit ha de tener su respuesta.

Además, hay que medir y analizar lo que se dice en los llamados social media sobre la compañía o la marca en cuestión. Para ello, la propia NCA propone una herramienta llamada Somes (acrónimo de Social Media Search) en la que se mide a tiempo real las conversaciones que puede tener una marca concreta en ese momento. Este centro de monitoreo es uno de los servicios que la agencia ofrece a sus clientes, e incluye tanto Facebook como Alexa, Youtube, Twitter, Google News o los blogs del buscador.

Una vez obtenidos los datos, hay que diseñar una estrategia adecuada de conversación, aprovechando el alcance de todos y cada uno de los planetas de la galaxia de los social media para distribuir los contenidos. Y, por último, actuar sobre los resultados obtenidos con el fin de mejorar el producto o el servicio y, consecuentemente, mejorar las ventas y la cuenta de resultados final. "Y, claro está, dejar el trabajo en manos de los profesionales", bromea Navío.

Y es que la tarea de las agencias es difícil. El directivo asegura que los consumidores, por lo general, son cada vez menos marquistas, y crear una marca en la actualidad requiere otras estrategias distintas, asegura. Por eso, las agencias han de dejar de ser tan verticales y deben trabajar con las empresas en todos los campos posibles y a largo plazo. Es más, para lograr la meta de que tu cliente se convierta en fan de tu marca no basta con la presencia en internet. Es más importante aún la reputación que pueda tener esa marca.

Por ello, las compañías cada vez más están haciendo hueco en sus organigramas y en sus estrategias a las redes sociales. En primer lugar, está la opción de las agencias especializadas, con el encargo de definir una estrategia en la red, como explica Navío. Además, cobra cada vez más importancia la figura del community manager, es decir, una persona encargada de gestionar, construir y moderar comunidades en torno a una marca en internet. Ser community manager se ha convertido en una de las profesiones de moda. Tanto, que Fanta usa esta profesión como reclamo en su publicidad. "La empresa está empezando a entender esta realidad", apunta Enrique Dans.

Actualmente, la mayor parte de las empresas del Ibex 35 cuenta ya con esta figura. Una de las últimas ha sido Repsol, que incorporó este cargo hace algo más de cuatro meses. En todo caso, la llamada sociedad 2.0 se mueve deprisa, mucho más de lo que a veces se puede abarcar. De hecho, ya hay un nuevo puesto que sustituirá al community manager: el gestor de social media, que ya se está incluyendo en las empresas de EE UU y que poco a poco se importa a España.